Historia

Antecedentes

En 1989, del 19 al 25 de septiembre, se llevó a cabo el primer encuentro continental de pastoras y Teólogas en Buenos Aires, Argentina. A partir de ahí, comenzó un movimiento de mujeres con el propósito de luchar por la ordenación y reconocimiento de la diversidad de ministerios que desarrollan las mujeres en la iglesia. En ese contexto, nació concientemente la Asociación de Teólogas y Pastoras con el objetivo de “facilitar el intercambio de experiencias ministeriales, incentivar a las mujeres pastoras y teólogas para el crecimiento de su vocación”. Fue en mayo de 1990, en San José Costa Rica, cuando se inauguró oficialmente en el marco del Encuentro Internacional de Evaluación de la Educación Teológica por Extensión, auspiciado por el Programa de Educación Teológica del Consejo Mundial de Iglesias (CMI). Cabe mencionar que el papel del CLAI (Consejo Latinoamericano de Iglesias) fue muy importante para la conformación de esta agrupación.

Aunado a esto, en el marco de la Teología de la Liberación, empezó a gestarse la Teología desde la perspectiva de la mujer (que después se denominaría “Teología Feminista Latinoamericana”), la cual fue fundamental para los movimientos de mujeres de esa época y las posteriores. Por ejemplo, durante ese tiempo (finales de los 80, principio de los 90) se conformaron y consolidaron organizaciones ecuménicas como CETELA (Comunidad de Educación Teológica Ecuménica Latinoamericana y Caribeña), ASETT (Asociación Ecuménica de Teólogos/as del Tercer Mundo), DEI (Departamento Ecuménico de Investigaciones) y RIBLA (Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana). La Asociación de Teólogas y Pastoras, trabajó conjuntamente con varias de estas organizaciones.

La coordinación general de la Asociación se ubicó en San José, Costa Rica en las instalaciones del Seminario Bíblico Latinoamericano (SBL), hoy UBL. Algunas de sus principales impulsoras y/o colaboradoras fueron: Irene Foulkes, Elsa Tamez, Beatriz Ferrari, Ofelia Ortega, y Esther Camac, entre muchas otras.

Los objetivos de la Asociación eran los siguientes:

  1. Promover lazos entre teólogas y pastoras de distintas denominaciones y países.
  2. Apoyar a las teólogas y pastoras que se encuentran aisladas por medio del envío de un boletín periódico con noticias y recursos.
  3. Construir y compartir un banco de datos para ayudarnos a conocer quiénes somos, dónde estamos y qué estamos haciendo.
  4. Compartir referencias bibliográficas, para tener conocimientos de las publicaciones que ya existen y las que se van haciendo en las áreas de nuestro interés.
  5. Incentivar a las instituciones teológicas a ampliar los servicios brindados en favor de la mujer.

Por varios años, desde 1990, estos objetivos se realizaron con la colaboración de varios equipos regionales, aunque la sede estaba en Costa Rica que operaba desde la Universidad Bíblica Latinoamericana; la otra estaba en el Cono Sur, coordinado desde el Grupo Ecuménico de Mujeres (FEC) a cargo de Alida Verhoeven, en Mendoza Argentina. Una forma efectiva que funcionó en ese momento fue el envío de un boletín impreso a las asociadas, que para el año de 1992 era de 89. El último registro que se tiene de estos boletines es en agosto de 1997, y de acuerdo a la última base de datos, el total de las asociadas era de 437 con 67 en Brasil, 20 en Bolivia, 28 en Estados Unidos, 8 en República Dominicana, 13 en Puerto Rico, 14 en Cuba, 41 en Argentina, 56 en Costa Rica, 7 en El Salvador, 16 en Chile, 8 en Honduras, 22 en México, 11 en Perú, 12 en Venezuela, 13 en Uruguay, 25 en Colombia, 24 en Paraguay, 10 de Panamá, 28 en Nicaragua, 13 en Europa (Alemania, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Holanda, Suiza), y 1 en Filipinas. Un buen número de estas mujeres eran extranjeras en esos países, y algunas otras, provenientes de países del norte, ya latinoamericanizadas.

Es importante señalar que esta Asociación reconocía la amplitud de expresiones, por eso invitaba a sus asociadas a contribuir si bien con trabajos de investigación y otras publicaciones (charlas, artículos, ensayos) que formaban parte de la bibliografía ofrecida, también con aportes creativos como música, poesía o artes gráficas. Las áreas en las que se hacía énfasis eran: Biblia, Hermenéutica, Teología, Historia de la iglesia, Pastoral, Mujer, Religión y Culturas. Para agosto de 1997 se proyectaba iniciar el Centro de Documentación de la Asociación de Teólogas y Pastoras en donde se ubicarían todas estas contribuciones. No obstante, hasta el momento de esta reconstrucción de la memoria histórica, se desconoce si eso logró realizarse.

Por último, es pertinente subrayar que esta asociación hizo un replanteamiento de las vocaciones de “Teólogas” y “Pastoras” con la finalidad de reconocer la diversidad de dones, vocaciones, trabajos y liderazgos de las mujeres cristianas de y en América Latina y El Caribe, que las estructuras patriarcales no reconocían:

En nuestro ámbito latinoamericano se hace teología; no solamente se estudia una teología ya hecha. La gran riqueza de la teología que se elabora en América Latina es que se hace a partir de la praxis cristiana en la base, es decir, dentro de las comunidades de fe y en relación con toda la problemática de la sociedad. Y ahí estamos las mujeres. Por eso nuestra Asociación reconoce como teólogas a las mujeres que se dedican al quéhacer teológico desde un compromiso real, y con una instrumental teórica en constante desarrollo. ¡Tú decides si tu actividad y tu vocación reflejan esta definición!

De igual manera, las mujeres ejercen múltiples tareas pastorales y se afanan por reflexionar seriamente sobre su experiencia y capacitarse cada día más dentro de esta vocación. Dado el carácter patriarcal  de la mayoría de las iglesias, pocas mujeres son ordenadas o reconocidas oficialmente como pastoras, aun cuando trabajan con mucha dedicación y gran eficiencia. Aquí también, tú decides si eres “pastora”.

No se sabe con exactitud, pero es probable que esta Asociación haya dejado de funcionar a finales de la década de los 90.

Lista de las primeras aliadas (PDF)

 

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