El pasado 13 de septiembre, la reconocida teóloga brasileña Ana María Tepedino, falleció en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil. Como Red de Teólogas, Pastoras, Activistas y Lideresas cristianas (TEPALI), queremos seguir reconociendo el trabajo, aportes y senderos abiertos por mujeres como Ana María; traemos a la memoria todas aquellas contribuciones que hizo en el campo de la investigación y teología feminista, eclesiología y la teología de la liberación. Esto, aunado a su férreo compromiso con la justicia social y las luchas de las mujeres en América Latina y El Caribe.

A continuación reproducimos parte de las bitácoras in memoriam de Ana María Tepedino (1941-2018), tomadas de la Institución Teresiana en Brasil (de la cual fue fundadora) en las que se comparten reflexiones de Juan José Tamayo y Leonardo Boff:

Sus libros y artículos muestran esta dimensión, como se trasluce en Las discípulas de Jesús (Narcea, Madrid 1994). En una entrevista sobre Feminismo y Liberación afirmaba: “En los orígenes cristianos, las mujeres tuvieron un papel protagonista en el ministerio de Jesús y en la predicación de la Buena Nueva”. Y finalizaba diciendo: “Lo importante es estar con los ojos y oídos abiertos para ir descubriendo, por los caminos de la vida, cómo cumplir nuestra misión, en este momento lleno de desafíos, pero también de posibilidades que nos da la vida”.

Publicó numerosos artículos en revistas teológicas especializadas, escribió libros, impartió cursos, participó en congresos y simposios e impartió conferencias en Brasil y otros muchos países.

Licenciada en Filosofía por la Universidad Católica de Petrópolis en 1963. Fue una de las primeras mujeres que estudió Teología en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC-Rio). Ingresó en el Departamento de Teología, graduándose como alumna en 1981 y luego fue profesora en 1982. Realizó el máster y el doctorado en Teología en la PUC-Río. Hizo su Postgrado en el “Centre d’études sur l’actuel et le quotidien, CEAQ, en Sociología”, de la Universidad de París Descartes, U.E.R. de Sciences Sociales (2009).
A lo largo de sus años de magisterio, además de la enseñanza, fue coordinadora de Graduación, de Postgrado y de la Teología a Distancia. También impartió clases de Eclesiología, Cristología, Neumatología, Sacramento del Matrimonio y Teología del Laicado. A partir de 2013, después de muchos años de trabajo, continuó como profesora emérita de la PUC-Río.

Según sus palabras, el curso de Teología tiene como misión la humanización de la persona a través de la fe.

Actuó como asesora en comisiones de la CNBB, en el CELAM, en la CRB y en el CNLB. Tuvo una importante participación en la Amerindia y en otros espacios académicos y eclesiales. Participó del grupo ASETT (Asociación de Teólogos del Tercer Mundo), fue miembro de la Interdialogue Comission de EATWOT y también coordinadora para América Latina de la Comisión de mujeres teólogas de AL, la Theological Comission.

Ana María Tepedino supo hacer teología abriendo espacios para la construcción de un mundo nuevo y justo, según el corazón de Dios; asumió el hacer teológico como propuesta de vida; dejó una marca y un camino; abrió espacios y formó parte de una generación que dijo que era posible hacer teología como laica y como mujer; demostró fuerza y valentía para asumir las dificultades de este camino; hizo de la teología un espacio de lucha y esperanza.

Teóloga feminista comprometida con la justicia y la liberación

Acaba de fallecer la teóloga brasileña Ana-María Tepedino, profesora emérita en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro y una de las teólogas con mayor reconocimiento en la reflexión teológica latinoamericana, gran influencia en la teología feminista y amplia proyección internacional, también en España.

De sus obras publicadas en castellano cabe destacar: Teología de la mujer en la teología de la liberación, en I. Ellacuría y I. Sobrino, Conceptos fundamentales de la teología de la liberación (Trotta, Madrid 1990); Las discípulas de Jesús(Narcea, Madrid 1994); Entre la indignación y la esperanza. La teología feminista latinoamericana, coeditora con María Pilar Aquino; ¿Quién dicen las mujeres que soy yo?, en Juan José Tamayo (dir.), 10 palabras clave sobre Jesús de Nazaret (Verbo Divino, 1999). Estos y otros estudios de Ana María constituyen referentes obligados en la elaboración de una teología desde la perspectiva de género.

La reflexión teológica de Ana María se caracteriza por un profundo conocimiento de las fuentes, rigor metodológico, radicación en la realidad histórica y compromiso por la transformación de la sociedad en clave de justicia y liberación. La perspectiva en la que se sitúa es la de las mujeres, pero no en abstracto e indiferenciadamente, sino de manera inter-seccional, es decir, las mujeres marginadas por razones sociales, étnico-culturales, religiosas y de género, con la mirada puesta en su emancipación. Lleva a cabo una crítica radical de la teología patriarcal, que deforma el rostro —masculino y femenino— de Dios y de Jesús de Nazaret.

Original es su metodología, que parte de la experiencia de la vida de las mujeres (sobre todo, las de los sectores populares) y de la experiencia de Dios, armónicamente relacionadas. Recurre a una doble mediación: la re-lectura de la Biblia a través de una “hermenéutica de la sospecha” y el análisis de la situación de las mujeres. Opera, así, en clave interdisciplinar, sin por ello renunciar a las bases y fuentes del pensar teológico.

Esta perspectiva está muy presente en sus reflexiones sobre Jesús de Nazaret, el campo donde las aportaciones de Tepedino son más innovadoras. Lo primero que hace es la deconstrucción patriarcal de la figura de Jesús, tanto la tradicional como la moderna, incluida la de la teología de la liberación. A continuación reconstruye dicha figura desde la perspectiva de género con dos resultados. El primero es la propuesta de una imagen de Jesús integradora de los elementos masculinos y femeninos y sensible a la exclusión social, religiosa y sexista de las mujeres —con frecuencia las más pobres entre los seres humanos pobres—. El segundo es el “discipulado de iguales”, donde las mujeres son protagonistas igual que los varones y tienen un papel fundamental en el reconocimiento mesiánico de Jesús, en el anuncio de la utopía del reino de Dios y en su seguimiento. Aquí tiene su base el estatuto igualitario del cristianismo.

La teología de Ana María se sustenta en una antropología, una ética y una espiritualidad cuyas principales categorías son: el cuerpo, como la realidad primera que somos y conocemos, la relación intersubjetiva como vía de conocimiento y aprendizaje, que integra lo afectivo y lo racional, y la vida cotidiana, como el espacio privilegiado de vivir la experiencia de la fraternidad-sororidad.

Tras su muerte, la teóloga brasileña feminista seguirá jugando un papel fundamental en el discurso y la práctica de la teología de la liberación a través de su obra en campos de reflexión como las nuevas imágenes de lo Divino desde la perspectiva de género, el laicado y el poder y el empoderamiento de las mujeres laicas en América Latina. Y lo hará “entre la indignación y la esperanza”.

Juan José Tamayo

Inquieta inteligencia, pensamiento feminista y compromiso por la justicia de los pobres

Me sumo a la tristeza de los colegas teólogos y teólogas con el fallecimiento de la teóloga laica Ana María Tepedino. La conocía como inquieta inteligencia, compromiso por la justicia de los pobres y por un pensamiento feminista bien fundado. Sus libros y artículos muestran su dimensión. Pero decía José Marti: “morir es cerrar los ojos para ver mejor”. Estamos seguros de que Ana María está ahora con los ojos bien abiertos y llena de encantamiento por la bondad de Dios Padre y Madre y por la alegría de los bienaventurados. Que viva feliz en la comunión con los Divinos Tres.

Leonardo Boff

Información tomada de: http://www.institucionteresiana.com/es/2017-12-20-09-03-52/bitacora/item/4380-in-memoriam-ana-maria-tepedino 

— A ti te digo hermana, compañera
A ti, que abriste caminos feministas y superaste los obstáculos de este sistema patriarcal.
A ti, que confrontaste los preceptos y mandatos eclesiales, teológicos, culturales, académicos…
A ti, compañera, que con un amor y fe revolucionaria resististe desde distintos frentes.
A ti, Ana María, que con rigor y contundencia contribuiste a los estudios teológicos feministas desde este sur.
A ti, hermana, que comprendiste en tu propio cuerpo cómo se vive en feminismo y la fe, jamás sola, siempre acuerpando y acuerpada.
A ti, con quien caminaron muchas hermanas diversas; con quien no pudimos algunas otras, pero que todas admiramos de cerca o a la distancia.
A ti, como a las otras mujeres pioneras osadas y revolucionarias, te damos GRACIAS INFINITAS.
 
¡Hasta siempre, Ana María!
Priscila Barredo Pantí, Red TEPALI
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